Convergencias arte-tecnología-política en América Latina: praxis y perspectivas críticas
Convergences between art, technology and politics in Latin America: Praxis and critical perspectives
Jazmín AdlerConsejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas/ Universidad Nacional de Tres de Febrero/ Universidad de Buenos Aires, ArgentinaJuliana GontijoUniversidade do Estado do Rio de Janeiro, BrasilValentina MonteroUniversidad Finis Terrae, Chile
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Jazmín Adler
Es historiadora del arte e investigadora. Doctora en Teoría Comparada de las Artes (UNTREF), Licenciada en Artes (UBA) e Investigadora Asistente en CONICET. Directora del Programa de Posgrado Tecnologías en el Arte Contemporáneo (Facultad de Filosofía y Letras, UBA) y docente en carreras de grado y posgrado en UBA, UNTREF y UNSAM. Es autora de En busca del eslabón perdido: arte y tecnología en Argentina; Arte, Ciencia y Tecnología en el ICI-CCEBA: del impulso del video a las inteligencias artificiales; y Redes de energía: arte argentino contemporáneo, y compiladora de Desmantelando la máquina: transgresiones desde el arte y la tecnología en Latinoamérica.
Juliana Gontijo
Es investigadora, curadora en arte contemporáneo y profesora adjunta en la Universidad del Estado de Rio de Janeiro. Es doctora en Historia y Teoría del Arte por la Universidad de Buenos Aires y especialista en Lenguajes Artísticos Combinados por la Universidad Nacional de las Artes (Buenos Aires, Argentina). Es egresada en Estudios Cinematográficos en la Universidad Sorbonne Nouvelle (París, Francia) y en Historia del Arte y Arqueología en la Universidad Le Mirail (Toulouse, Francia). Publicó el libro Distopias tecnológicas (Ed. Circuito, 2014, premio Funarte Estímulo à Produção Crítica).
Valentina Montero
Es curadora y académica. Doctora por la Universidad de Barcelona en el programa Estudios Avanzados en Producciones Artísticas, línea Imagen digital; además es periodista, licenciada en estética y máster en Comisariado en Nuevos Medios por la URL, España. Es profesora asociada en la Universidad Finis Terrae donde dirige el Magíster en Investigación-Creación de la Imagen y forma parte del comité académico del Doctorado Interdisciplinario en Humanidades. Sus textos integran publicaciones como: Cinemas Transversais (Sao Paulo), Bridges & Borders (Zurich), Red Art: New Utopias in Data Capitalism, editado por Leonardo Almanac (London, 2014).
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Jazmín Adler, Juliana Gontijo y Valentina Montero; “Convergencias arte-tecnología-política en América Latina: praxis y perspectivas críticas”. En caiana. Revista de Historia del Arte y Cultura Visual del Centro Argentino de Investigadores de Arte (CAIA). N° 27 | Primer semestre 2026, 18-22.
Las confluencias entre las esferas del arte, la tecnología y la política abarcan una pluralidad de proyectos artísticos impulsados por la investigación en torno a herramientas, lenguajes y medios tecnológicos, así como por teorías y experiencias procedentes del ámbito científico. Desde mediados del siglo XX, en paralelo a la expansión del campo artístico, la masificación de los medios de comunicación, el desarrollo de la cibernética y la emergencia de la teoría de la información, las interacciones entre estas esferas se intensificaron, abriendo camino al surgimiento de obras interactivas, entornos sensoriales inmersivos, piezas robóticas y tantas otras prácticas que se valen de tecnologías electrónicas en diferentes fases de los procesos de creación, producción y exhibición.
A partir de la década del noventa, el boom digital y la irrupción de Internet no solo suscitaron la aparición de obras de net art, proyectos interactivos y diferentes piezas realizadas por computadora, sino que también promovieron la creciente globalización de los contenidos digitales.[1] Durante los últimos años, ya inmersos en la era del Tecnoceno,[2] producciones ligadas al desarrollo biotecnológico, la blockchain, las inteligencias artificiales, la realidad virtual y el metaverso continúan reconfigurando la noción de obra objetual, física y estable. En su lugar, emergen prácticas, procesos y experiencias que desafían las categorías y taxonomías tradicionales usualmente derivadas de las historiografías canónicas del arte. A esta dinámica se suma la formación de grupos inter y transdisciplinarios integrados por artistas, ingenieros, neurocientíficos, biólogos, físicos, matemáticos y otros especialistas, cuyas colaboraciones se despliegan en zonas liminares entre el campo de las artes y el ámbito tecno-científico.[3]
Además, como efecto del giro decolonial, han surgido críticas a las formas en que la modernidad occidental situó a tecnologías heterogéneas –basadas en supuestos ontológicos y epistemológicos diferentes– dentro de una misma línea de progreso, con el fin de afirmar su propio paradigma de universalidad. De esta manera, se estandarizaron las proyecciones de desarrollo tecnológico y la modernización fue instituida como una estrategia de sincronización global,[4] orientada a homogeneizar formas de estar en el mundo y a reproducir asimetrías de poder.
En parte debido al carácter híbrido de estos intercambios disciplinares y metodológicos, las prácticas artístico-tecnológicas han tendido a quedar marginadas de los relatos hegemónicos, tanto de la historia del arte como de la teoría social. Frente a este escenario, el presente dossier ofrece un corpus de análisis actualizado que aborda algunos de los principales temas y problemas relativos a las imbricaciones entre arte, ciencia y tecnología en el contexto latinoamericano contemporáneo. En particular, reúne reflexiones críticas sobre prácticas artísticas, procesos, experimentos, dispositivos, exploraciones materiales, abordajes metodológicos y operaciones estéticas locales que en gran medida permiten vislumbrar las transformaciones tecnológicas contemporáneas y su dimensión política, trascendiendo la mera enunciación discursiva.
Desde la coordinación de este número, nos ha interesado dar visibilidad a tácticas comprometidas con su propio tiempo, no necesariamente por sus contenidos ideológico-políticos explícitos,[5] o por asumir la función de denuncia mediante la temática de las obras, sino a través de los entrelazamientos poéticos y políticos singulares de materialidades, formatos, medios y comportamientos presentes en sus propuestas. Desde esta perspectiva, la experiencia artística contemporánea se plantea como un campo de producción e investigación, cuyas búsquedas experimentales generan conocimiento, al mismo tiempo que inciden en el sistema político y social.
Una perspectiva semejante estructura el recorrido de Costanza Rivano Delzo en su artículo “Heterotopía: realidad virtual y estética latinoamericana”. La autora propone una lectura crítica de la realidad virtual desde América Latina que toma distancia de los imaginarios de modernización procedentes del Norte Global. En lugar de concebir a este tipo de práctica artístico-tecnológica como un ámbito neutro y universalmente utópico que opera como sustituto del plano físico, los entornos de realidad virtual desarrollados en la región fundan una estética inmersiva que no anula las tensiones propias de nuestros territorios, signadas por conflictos de tierra, desplazamientos forzados y memorias de la represión ejercida por los Estados en articulación con élites herederas del colonialismo. Mediante el análisis de un conjunto de obras realizadas por artistas de Chile, Brasil y México, y a partir del cruce entre la teoría foucaultiana y nociones situadas de utopía desarrolladas desde las Epistemologías del Sur, Rivano Delzo sostiene que la realidad virtual en América Latina constituye un campo fértil de producción e investigación cuando es comprendida como un espacio heterotópico. Lejos de reducirse a la novedad tecnológica, la autora plantea que puede operar como un medio privilegiado para habitar y hacer visibles tensiones históricas, territoriales y afectivas que otras prácticas artísticas no logran visibilizar.
Las reapropiaciones de tecnologías contemporáneas desde modos de hacer que procuran tomar distancia con respecto a usos y funciones tecnológicas codificadas –frecuentemente exógenas y heredadas– es también el tema del artículo “Arte, tecnología y la reconfiguración de la memoria en la era algorítmica”, de Tomás Balmaceda. En este caso, el análisis se centra en @IAbuelas, un proyecto desarrollado en Instagram que recurre a sistemas de generación de imágenes por inteligencia artificial (IA generativa) para representar rostros hipotéticos de personas desaparecidas durante la última dictadura en Argentina. A través de la recuperación del concepto de “desobediencia tecnológica”, formulado por Ernesto Oroza, Balmaceda argumenta que las imágenes producidas instauran formas de desobediencia visual porque ofrecen reapropiaciones creativas de las tecnologías ampliamente difundidas en la contemporaneidad y ponen así en jaque relatos históricos cerrados. Las imágenes diseñadas por la IA no buscan proporcionar retratos fidedignos y documentales, en función de una concepción de memoria testimonial, sino cuestionar las nociones hegemónicas de identidad mediante procesos de memoria generativa que imaginan aquello que pudo haber sido. Este carácter performativo de la imagen, doblemente estético y político, resignifica las relaciones entre arte, tecnología y derechos humanos al agenciar un espacio dinámico en la era algorítmica, donde lo expropiado pueda ser restablecido.
En este mismo contexto se enmarca el análisis de Hernán Borisonik, Gonzalo Silva y Claudia Valente, desarrollado en el artículo titulado “Atlas Neguentrópico: dispositivos biopoéticos distribuidos para una ecología activista en la era algorítmica”. En el marco de la actual crisis ecosocial y el avance de la automatización algorítmica, Atlas Neguentrópico constituye un proyecto artístico y experimental que explora nuevas formas de relación entre las esferas de lo humano, las tecnologías digitales y lo viviente. A través de dispositivos de biosensado, diseño colaborativo y plataformas abiertas, el Atlas construye un sistema distribuido que traduce señales vitales de cuerpos de agua en un índice simbiótico capaz de generar experiencias estéticas, políticas y afectivas. Partiendo de la noción de “neguentropía”, recuperada por Bernard Stiegler, y de acuerdo con el marco teórico provisto por una vertiente de la biosemiótica, el proyecto propone una reapropiación de la automatización, orientada no a la extracción de valor sino al cuidado, la regeneración y la producción de sentido compartido. La investigación sostiene que esta práctica configura una forma de tecnopoética situada: una intervención que articula arte, ciencia y comunidad a fin de imaginar economías del dato basadas en la contribución, la interdependencia entre especies y la construcción de lo común. Ante el riesgo del colapso inminente al que nos enfrenta el capitalismo digital, el Atlas Neguentrópico se afirma como una plataforma crítica que ensaya modos alternativos de convivencia entre lo técnico, lo viviente y lo social en la era algorítmica.
El campo expositivo y curatorial asimismo ha constituido una plataforma propicia destinada a revisar imaginarios tecnológicos afines a los regímenes de experimentación de lo sensible en Latinoamérica.[6] En “El progreso rebobinado: Tecnología y prácticas artísticas sonoras en la exposición Sonorama: Arte y tecnología del Hi-Fi al MP3”, Luis Manuel Guerrero Barbosa analiza la exposición Sonorama: Arte y tecnología del Hi-Fi al MP3, desarrollada en 2014 en el Museo Universitario del Chopo, México, como una intervención crítica en el relato del progreso tecnológico relativo a las prácticas artísticas asociadas a las tecnologías de reproducción de audio. A través del estudio de obras de Israel Martínez, Paola de Anda y Arcángel Constantini, el trabajo demuestra cómo las prácticas artísticas desplazan el ideal de la alta fidelidad para examinar la materialidad del sonido, la dimensión afectiva de los soportes y el papel de las tecnologías en la construcción del espacio público, la memoria y la experiencia corporal. En este marco, formatos considerados obsoletos adquieren un valor crítico al permitir la recuperación de historias, modos de escucha y relaciones sociales eclipsadas por idearios tecnológicos exaltatorios. De acuerdo con el autor, Sonorama no opera como una colección nostálgica de dispositivos en desuso, sino como un espacio experimental que interroga, en el presente, las formas en que la técnica modela nuestra escucha, nuestras relaciones y los relatos históricos que en efecto construimos.
Por su parte, en “Políticas desde los cuerpos en la tecnodanza argentina. El caso de Tokwak y otras historias, de Up Pá, 1997”, Mariel Leibovich focaliza en las relaciones entre danza y tecnología, otra de las manifestaciones adoptadas por las convergencias entre prácticas artísticas y medios tecnológicos en Latinoamérica. El trabajo reconstruye la experiencia del ballet Up Pá en la comunidad wichí de El Sauzalito (Chaco), un hito en la genealogía de la tecnodanza en Argentina dado que fue desarrollado en paralelo a las incipientes piezas de videodanza y danza multimedial impulsadas en otras zonas centrales del país. A la luz de los conceptos de biopolítica, poder biopolítico, interculturalidad y precarización, la autora analiza la pieza Tokwaj y otras historias (1997), en cuya propuesta no solo danzas escénicas convergieron con proyecciones audiovisuales, sino que además fueron abordados encuentros y tensiones entre la cultura wichí y las tecnologías de entonces. Un proyecto semejante anticipa las fricciones entre culturas ancestrales y la modernidad tecnológica que hoy ocupa a una buena parte de la producción artístico-tecnológica contemporáneas.
Finalmente, en “Mónica Bate y los murmullos inertes – una exégesis mestiza”, Diego Gómez-Venegas examina la obra de la artista chilena Mónica Bate desde un enfoque emparentado con el perspectivismo amerindio como teoría cosmopolítica, propuesto por Eduardo Viveiros de Castro y citado por Leibovich hacia el final de su artículo. El estudio de las relaciones entre arte, tecnología y política en la región en el escrito de Gómez-Venegas se configura mediante una “exégesis mestiza”, esto es, un ejercicio de interpretación que apela a una subjetividad territorial sudamericana, de cara a comprender el modo en que las obras de Bate operan como catalizadoras de los vínculos entre lo vivo, lo no vivo y formas de inconscientes maquínicos múltiples. Valiéndose de conceptualizadas procedentes de las teorías de Gilbert Simondon y Yuk Hui, Gómez-Venegas despliega una exégesis mestiza que permite asociar el trabajo de Bate con los ámbitos de la naturaleza y la magia; en efecto una de las hipótesis del artículo es que la tecnicidad sudamericana se vuelve inteligible a través de un pensamiento estético indisolublemente ligado a una dimensión de resonancia mágica y desterritorializante. El pensamiento estético, sugiere el autor, arrastra un eco de magia que media entre tecnicidad y cosmología. Las tecnopoéticas de lo viviente encarnadas por la obra de Bate demuestran que las artes tecnológicas pueden desafiar modelos tecnológicos universalistas heredados de la modernidad occidental y abrir horizontes tecnodiversos, allí donde la cosmotécnica sudamericana deviene, también, una cosmopolítica.
Desde contextos latinoamericanos situados, las investigaciones reunidas en este dossier demuestran que las tecnologías no operan de forma homogénea ni producen efectos equivalentes, sino que se activan de manera diferencial según tramas específicas, condiciones materiales particulares y memorias ancladas en los distintos territorios comprendidos por la región. En este marco, las prácticas analizadas no se limitan a “aplicar” tecnologías: las desvían, las ralentizan y las hacen resonar con otros regímenes de sentido, mediante operaciones que habilitan lecturas no lineales de nuestro presente tecno-científico.
Notas
[1] Sarah Cook y Sara Diamond eds., Euphoria & Dystopia: The Banff New Media Institute Dialogues (Banff Centre Press, 2011).
[2] Flavia Costa, Tecnoceno: algoritmos, biohackers y nuevas formas de vida (Taurus, 2021).
[3] Andrea Glauser, “Formative Encounters: Laboratory Life and Artistic Practice”, en Artists in Labs: Networking in the Margins, Jill Scott ed. (Springer-Verlag, 2010).
[4] Yuk Hui, Tecnodiversidade (Ubu Editora, 2020).
[5] Ana Longoni, “El arte, cuando la violencia tomó la calle. Apuntes para una estética de la violencia”, Arteamérica, 18 (2008).
[6] Claudia Kozak, Tecnopoéticas argentinas: archivo blando de arte y tecnología (Caja Negra, 2012).