caiana

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Marcelo Marino (ed.)

Evita frente al espejo. Ensayos sobre moda, estilo y política en Eva Perón

Buenos Aires, Ampersand, 2022, 276 páginas, ISBN 978-84-125754-1-5

Gisela LaboureauInstituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas “Mario J. Buschiazzo”, Universidad de Buenos Aires, Argentina

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Gisela Laboureau

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Socióloga y doctoranda en Ciencias Sociales (FSOC-UBA). Se desempeña como docente de grado y posgrado en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU-UBA). Codirige la Carrera de Especialización en Sociología del Diseño (DISO-FADU-UBA). Es investigadora del Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas Mario J. Buschiazzo (IAA) y del Museo de la Historia del Traje (MHT). Su área de trabajo como docente e investigadora se centra en la sociología del cuerpo y el vestido. Es coautora de Modo mata moda. Arte cuerpo y (micro)política en los 80 y Body Art.





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Gisela Laboureau; “Marcelo Marino (ed.), Evita frente al espejo. Ensayos sobre moda, estilo y política en Eva Perón, Buenos Aires, Ampersand, 2022, 276 páginas, ISBN 978-84-125754-1-5”, caiana. Revista de Historia del Arte y Cultura Visual del Centro Argentino de Investigadores de Arte (CAIA). N° 23 | Primer semestre 2024, pp. 92-94.

Desde el momento en que tuve en mis manos el libro Evita frente al espejo. Ensayos sobre moda, estilo y política en Eva Perón, hasta que sus páginas se pusieron en movimiento con la lectura, pasaron varias horas en las cuales circulé por la ciudad. Su imagen de tapa, desprovista de envoltorio, se encontraba desnuda ante los ojos extraños de desprevenidos transeúntes con quienes me fui cruzando en el camino. Me resultó inevitable fantasear con la curiosidad de la pregunta: qué sonidos acompañan esas miradas urbanas. Cómo se escribe un libro que contente del mismo modo sentimientos tan contrapuestos cuando se pronuncia su nombre. El efecto de superficie raja la aparente calma visible de la imagen, y con ella su cuerpo queda comprometido en simpatías y antipatías que resultan en apariencia irremediablemente irreconciliables.

La imagen elegida para la portada de la edición publicada en la Argentina nos presenta a una Evita impoluta, con el estilo que le otorga el traje sastre Príncipe de Gales y su icónico peinado con rodete. Junto a ella, un niño también trajeado aguarda. Su mirada permanece hipnótica. El ojo se dirige a la mano de Evita como si temiera que cualquier movimiento pudiera interrumpir lo que allí está por suceder. Ojo y mano nos conducen a un mismo gesto. A diferencia de la caligrafía encorsetada, firmar es ese rasgo personal que otorga identidad al trazo de un movimiento. Es allí, donde la letra escrita de quien firma en su nombre, se vuelve la autoría que nos direcciona a otro lenguaje no menos silencioso, pero poco explorado en los estudios académicos: el de su cuerpo vestido. El gesto de su escritura corporal guarda un contundente mensaje encarnado en la forma mitológica de las palabras que habría pronunciado el propio Christian Dior: “la única reina que vestí fue Evita”.

Ligada a la férrea convicción de su editor Marcelo Marino de la importancia que tiene seguir expandiendo el campo de los estudios de moda en habla hispana, en esta oportunidad se une a la colección de la editorial Ampersand, un nuevo volumen que alberga una pluralidad de voces. Nos encontramos con las autorías en orden de aparición de: Adrián Melo, Laura Zambrini, Patricia Nobilia, Marcelo Marino, Daniela Lucena, Rebeca Palma dos Santos y Mariano López Seoane. Al acercar las escrituras de sus capítulos como las piezas de un rompecabezas, el efecto de proximidad que se produce es inseparable del intersticio peculiar de legibilidad que nos invita a mirar bajo un nuevo lente. La originalidad de los siete ensayos que integran Evita frente al espejo no radica en la clausura, negación o interrupción del mito, sino en recordarnos el magnetismo atávico del cual estamos hechos. Desde perspectivas novedosas, sus autoras y autores salen de la inercia de lo ya dicho para ir al encuentro de los imaginarios que el tiempo fue sedimentando. Sus aportes documentan el campo de batalla donde Evita libró la guerra de los trapos. A partir de poner en primer plano el acto de vestirse -ese espacio tan íntimo como social que la moda hace visible en el terreno de la seducción- Evita produce una transmutación en una alianza con algo que no pertenece a su cuerpo anatómico pero le da carnadura. La certeza de que allí, en los ritos cotidianos del vestido, se disputa una mirada en relación con el ensamblado de un sistema de la moda y su habla que la tiene como protagonista.

La infrecuente pregunta por lo que puede un cuerpo vestido se despliega en este libro como coordenada situada: qué puede el cuerpo vestido a la moda de Eva. ¿Cuál es la vida que Evita, ícono de la moda, nos abre? La experiencia del espejo, es la de su aparición. La propia transformación en el juego de las apariencias. Desde los infrecuentes materiales de archivo que se presentan hasta las conocidas y difundidas fotografías tomadas por Annemarie Heinrich o Gisèle Freund, las imágenes que el libro incluye no funcionan como meras ilustraciones que acompañan los textos, sino que nos proponen el ejercicio de una mirada lectora. La inmersión en la imagen revela una multiplicidad de formas en cuanto condiciones de su pasaje a la existencia. Ese espacio de refracción límite, pantalla de lo externo/interno, efectuación de una superficie reflejada en la creación de sus múltiples singularidades: “Eva, Eva María, Eva Ibarguren, Eva Duarte, Eva Perón, Evita, Primera dama, Jefa Espiritual de la Nación, Santa Evita, Madre de los descamisados…”.

Evita frente al espejo nos introduce en una historia de la moda abigarrada de acontecimientos, rumores, anécdotas, clisés, devociones, enconos… pero no es sólo en qué devienen esas historias, sino cómo devienen las formas de su presencia. Contrariamente a reducir el fenómeno, los trabajos que aquí se publican nos permiten comprender que la moda en Evita se realiza a partir de la pluralidad de los vínculos que van a constituir esa experiencia. Es allí, donde resulta fundamental volver a dar visibilidad al aprendizaje que comienza en un universo simbólico de sociabilidad femenina que es necesario situarlo en sus inicios como modelo y actriz. El esquema corporal aprendido tempranamente, no está escindido de sus posteriores gestas políticas. El iniciático viaje oficial que realiza a la Europa de la segunda posguerra produce el casual encuentro con un sistema de la moda en pleno proceso de reconfiguración. Y aunque clienta de piezas vestimentarias de Alta Costura, lejos queda en ella el uso de una mujer inmueble para la cual fue ideada dicha institución. Evita reúne la atracción y el rechazo que imagen y relato simboliza una supuesta contradicción entre divismo y militancia en la producción de su imagen pública. La osadía de su deseo será vista como inadecuada pretensión, por aquellos que consideran que hay cuerpos para quienes su único estado reservado es la desposesión. Ese nuevo modo de existencia que no cesa de ser el del acceso democrático que las políticas del peronismo propone, y la moda en el reino de las fantasías del consumo realiza como brújula.

Evita pretende algo, la prolongación aurea en las telas que viste se corporiza en las relaciones con sus seguidores: “yo quiero estar linda para mis grasitas”. Evita sabe, advierte el medio con el cual desvestir la violencia del racismo de clase. Esa pretensión es mirada con desconfianza por sus detractores. Imaginarse habitando el cuerpo de otro modo, no es una abstracción, es introducir el deseo de creación de un eros político en el imaginario de aquellos a quienes representa. Es la trama de alianzas, como el mismo llamado a la creación de una comunidad por venir, que suena en la subversión de transmutar el insulto como gloria en los cuerpos descamisados. La retórica no podría no ser beligerante, cuando de lo que se trata es de inocular en la vida política una estética de los cuerpos en la defensa de sus propias existencias. La afinidad electiva entre la audible vibración de su estilo con la cita de RuPaul Charles que reza “todos nacemos desnudos, lo demás es drag” se vehiculiza en este libro, y nos invita a imaginar nuevos proyectos y utopías que hacen de Evita, la inagotable reapropiación popular que llega hasta nuestros días.