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Daniela Bleichmar

Visible Empire. Botanical Expeditions & Visual Culture in the Hispanic Enlightenment

Chicago & London, Chicago University Press, 2012, 286 páginas

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> autores

Marta Penhos

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Doctora en Historia y Teoría de las Artes. Profesora Titular en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad Nacional de San Martín. Entre sus publicaciones se destacan Paisaje con figuras: la invención de Tierra del Fuego a bordo del Beagle (2018), Arte indígena categorías, prácticas, objetos (2010, en co-autoría con Ma. Alba Bovisio), Ver, conocer, dominar. Imágenes de Sudamérica a fines del siglo XVIII (2005) y diversos ensayos y artículos en revistas especializadas.





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Marta Penhos ; «Visible Empire. Botanical Expeditions & Visual Culture in the Hispanic Enlightenment». En Caiana. Revista de Historia del Arte y Cultura Visual del Centro Argentino de Investigadores de Arte (CAIA). N° 4 | Año 2014 en línea desde el 4 julio 2012.

Desde que el “giro icónico” instaló en la consideración de los estudiosos objetos, prácticas, fenómenos y problemas nuevos ligados a las imágenes, venimos asistiendo a una saludable ampliación de nuestro campo en términos de lo que se denomina “cultura visual”. Esta expresión ha sido incluida por Daniela Bleichmar en el título de su libro con el fin de ubicar al lector en la perspectiva usada para indagar en “doce mil imágenes” botánicas producidas en el marco de expediciones que la corona española envió a sus territorios de ultramar entre 1777 y 1816. Se trata de imágenes que, si bien han recibido “escasa atención” por parte de historiadores e historiadores del arte, Bleichmar reivindica como un material ineludible para trazar dos historias paralelas: la de las expediciones botánicas del iluminismo español, y la del papel de la evidencia visual tanto en ciencia como en la estructura administrativa del imperio.

El texto, derivado de la tesis doctoral de la autora, supone un “abordaje interdisciplinario” del corpus acopiado en archivos y colecciones principalmente de España. La disciplina de origen de Bleichmar, la historia del arte, es el punto de partida para escribir esta “historia visual” que retoma aspectos de la historia de la ciencia y la historia política y económica del mundo hispánico moderno. La envergadura de las empresas científicas llevadas adelante por las naciones modernas, la enorme importancia que en la época se le otorgó a la ilustración botánica y el complejo y meticuloso proceso que involucraba la realización de cada una de las imágenes, las cuales, como expresa la autora, no solo representan una planta sino que corporizan “múltiples observaciones, decisiones, negociaciones, y tipos de expertizaje” (p. 6), la llevan a encarar un análisis que busca comprender sus significados en relación con textos y con colecciones de especímenes, y además penetrar en las razones que llevaron a su creación. La “historia visual” que propone la autora se desarrolla en cinco pasos: un análisis de las imágenes, un estudio de los procesos de realización y el uso de las imágenes, la confrontación de las imágenes con textos y colecciones, un examen de los diferentes tipos de imágenes en distintos contextos y para distintos destinatarios, todo lo cual da lugar a un relato que incluye un amplio rango de materiales, medios y géneros que son parte a la vez que exceden las competencias de las historias del arte y la cultura visual. A lo largo de cinco capítulos, Bleichmar aborda las expediciones botánicas como parte de la política colonial del iluminismo español, examina la visualidad vigente en la historia natural de la época, analiza un conjunto de imágenes botánicas teniendo en cuenta sus aspectos formales, cómo fueron realizadas y el contexto de su utilización, en especial las producidas durante la expedición de Celestino Mutis, pone en relación ciertas plantas con su explotación económica y los circuitos comerciales que las incluían, y finalmente realiza un estudio de las ilustraciones, desde las especies representadas sobre la página en blanco (de acuerdo con las convenciones del dibujo botánico) hasta su aparición en alegorías y géneros tan particulares como la llamada pintura de castas.

El concepto principal que vertebra el trabajo es el de “epistemología visual”, entendido como un modo de razonar, una manera específica de abordar el conocimiento, que poseían y cultivaban  los naturalistas y artistas involucrados en la historia que narra la autora. Según afirma, la observación experta y la representación de la naturaleza de acuerdo con pautas convencionales que hacían posible la transmisión de la información adquirida formaron parte de una cultura visual que los europeos de la Ilustración compartieron más allá de las fronteras nacionales. En efecto, puede entenderse esta cultura como global en la medida en que científicos de diversos sitios de Europa asumían, al margen de polémicas en torno a sistemas de clasificación o categorías, un régimen visual que otorgaba consenso a iconografías y estilos prevalentes, así como al alto valor asignado a las imágenes en la historia natural. Los casos que estudia Bleichmar,  además de tener como marco esta cultura visual “pan-europea”, se insertan en una tradición particular, la hispánica, que reservaba un lugar preeminente para la imagen como documento y evidencia dentro del aparato administrativo del imperio. Este aspecto sirve para vincular el estudio de Bleichmar con el campo de la historia del arte colonial, del cual extrae la premisa de que “el imperio funcionó como una maquinaria visual, difundiendo una enorme cantidad de imágenes en diversos contextos, para diferentes propósitos y para múltiples públicos” (p. 38). Bleichmar postula que en ese contexto las expediciones fueron verdaderos “proyectos de visualización” que daban a conocer y hacían posible el control de una naturaleza compleja y lejana. Resulta importante la distinción que hace entre “ver” (seeing) y “visualizar” (visualizing), ya que aquello que se encontraba ante la mirada se hacía realmente visible mediante las ilustraciones, las descripciones escritas y las colecciones de plantas, adquiriendo una funcionalidad como testimonio de aquello que se incorporaba a un conocimiento operativo.

Uno de los logros del trabajo es exhibir las redes entre científicos y artistas peninsulares y americanos, un aspecto no estudiado en otras investigaciones. Otro es ubicar la producción icónica de las expediciones en la cultura visual de la América española, poniendo en relación el dibujo botánico con otros géneros pictóricos del periodo. El capítulo dedicado a la expedición Mutis resulta, en este sentido, un punto muy alto, ya que Bleichmar fundamenta la hipótesis de que los artistas que la integraron, en su mayor parte nacidos en la Nueva Granada, llegaron a formular un estilo propio, “americano”, que distingue sus ilustraciones de aquellas producidas en otras expediciones.

Se trata, en suma de un libro valioso por varias razones: en primer lugar, porque de su lectura se desprende que la historia del arte, vivificada y desafiada por el “iconic turn”, sigue siendo la disciplina más idónea para el abordaje de cualquier tipo de imagen. En segundo lugar, porque aborda un tema que, si bien ha sido objeto de atención por parte de otros investigadores, no contaba hasta ahora con un estudio omnicomprensivo desde la problemática de las imágenes. En tercer lugar, porque muestra, a partir del análisis de las imágenes botánicas y de otros materiales, los vínculos entre arte, ciencia y política en un momento clave de la historia del mundo hispánico.

No son ajenos a estos méritos algunos trabajos que constituyen importantes antecedentes, tanto en lo temático como en lo teórico y metodológico. De acuerdo con un modo habitual en los textos producidos en la academia norteamericana, la autora construye un relato en el que son escasas las menciones a investigaciones previas, aunque estas sí se incluyen en una bibliografía muy exhaustiva y en las abundantes notas finales de cada capítulo. Se trata de un sistema que elude la discusión de ideas y enfoques, que en este caso hubiera resultado muy interesante respecto de algunos autores para poner claramente de relieve el aporte de Bleichmar. Es indudable que el libro tiene una importante deuda, no del todo explícita, con investigaciones realizadas desde la historia del arte en América Latina: un ejemplo es el trabajo pionero de Marta Fajardo sobre la expedición de Mutis, base sobre la que Bleichmar  avanza en el análisis de este caso, que solamente se consigna en nota final. También aparece una gran afinidad entre las principales ideas que sostienen la argumentación de Bleichmar y aquellas delineadas en el libro de quien suscribe, publicado en 2005 -la relación entre “ver, conocer, dominar” en el s. XVIII español, los “modos de visualidad” como vías específicas de conocimiento- y también en cuanto a la metodología de análisis que correlaciona imágenes, textos y objetos coleccionados por las expediciones. El libro figura en la bibliografía, pero no es señalado como antecedente ni comentado en el texto.

Visible Empire… cuenta con una cuidada edición de tapa dura y papel ilustración que incluye una buena cantidad de imágenes en color. Para quienes lo recorran con atención, revisando las notas y la bibliografía, el libro tendrá el doble valor de difundir una investigación sobre una temática poco frecuentada fuera de España y América Latina y de hacer conocer también una parte de lo que se ha publicado sobre ella en español.